LIBRE ORACION A MI MADRE

Hace muchos años, dediqué este escrito a mi Madre.Hoy lo vierto desde mis recuerdos, con la nostalgia que siempre anida en mi pecho.

“14 de mayo. Bruma en el gris matutino cargado de nostalgias.. Único día de celebración a un enigma magnífico: MADRE . Nombre con un significado tremendamente comprometedor; eres Tú, cual aureola de mieles tiernas y ternuras infinitas que parecen esfumarse ante la realidad demandante.

Allí estás siempre, donde la risa se vuelve llanto y la tristeza eterna alegría; allí donde el beso madrugador se hace latente en la piel heredada. Allí estás mujer hecha madre en la continua vida y en la sucesión invencible de los años agotados de tanto transcurrir. Madre, que das vida acunando apenas a un pequeño ser, con valentía y coraje. Aquel pequeño ser que huérfano de luz, de tu mano se dejará guiar por las sendas de la vida, en busca del destino que tus consejos y sabia experiencia harán determinante. Pequeño ser en cuyas venas se forma la savia vital que Tú forjaste un día, segura de crear algo excepcional y bello.

Mujer heroica y mujer humilde; porque en las hogueras del peligro se yergue tu valentía hecha fiera en la defensa del cachorro; y en la oración nocturna, tu alma se inclina serena y con amor agradece por el regalo de este encargo casi sagrado.

Madre, divino emblema que fuiste puesto en la vida, YO te siento estallar en el torrente sanguíneo de mi ser, en torbellino latente, infinito e inmortal y te llevo cual marca de estilete agudo en la extensión de mi alma y en mi corazón joven y luchador.

Peregrina eres mujer; para tí, la dicha semeja un lejano oasis en cuyas aguas brilla la limpidez de tu mirada y el reflejo de los años acompañando al hijo amado. Primavera de ilusiones y emociones; guardas en tu pecho la semilla prendida del amor, generadora de hondas alegrías en horas matutinas cargadas de serena laxitud.

Déjame musitarte al oído que hoy me siento feliz y protegida, pues en el mar hondísimo de tus glaucas pupilas, puede navegar segura mi esperanza, guiada siempre por el norte de tu cuidado y amor incondicional.

Tú, Madre, llevas como encargo ineludible ser en la vida, como aquella hormiga labradora, en busca del trigo de invierno, necesario para el cuidado del hijo tan esperado y amado.

Tú, mujer Madre, no pides la gloria, en tu corazón primero joven y enérgico, después cansado y doliente, lugar no queda para el reclamo; esa energía se la llevó el hijo ávido de la vida y de su vorágine fugaz. Madre, que en tiempos de paz semejas un remanso cálido, donde el sol juguetea alegremente en comunión con tus hijos y que, en tiempos de guerra simbolizas la valentía y el coraje puestos en el hijo esta vez ausente, que en inhóspitos lugares lejanos tal vez ofrende su vida en la defensa del honor.

Madre, en este día calendario, designado para homenajearte, yo te repito: Tu día no es hoy, tu día son todos los días del mundo.”

Mayo 1982

antes cual Perséfone, en su mundo inocente y seguro. Despues arrastrada al inframundo por Hades, hacia adentro, hacia las entrañas, hacia el miedo acechante.

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